Una longitud mayor de 46 km, estratificada en ocho niveles, la convierte en el mayor sistema cavernario de Cuba y la posiciona en el segundo lugar del continente americano.

La caverna no deja de producir asombro, lo que no se debe exclusivamente a su tamaño; también a todo lo que alberga en su interior.

Las manifestaciones artísticas indígenas (un mural indio) y el hecho de que la Caverna de Santo Tomás fuese antiguamente uno de los puntos más importantes de asentamiento de los cimarrones huidos de las plantaciones de caña de azúcar, dotan a la caverna de una herencia cultural magnífica acerca de aspectos del pasado indio y negro de Cuba.

La presencia de acuíferos, las extraordinarias formaciones de estalactitas y estalagmitas y los extraños accidentes rocosos dan como resultado un lugar de espectacular belleza, muy adecuado para la práctica de la espeleología.

Solo se permite el acceso a la caverna mediante una visita guiada de 1 km durante 90 minutos.

Los organizadores se ocupan de facilitar el equipo necesario que consiste básicamente en un casco y una linterna.

Es recomendable que los practicantes de espeleología que procuren un conocimiento más exhaustivo se dirijan directamente en la Escuela Nacional de Espeleología Antonio Núñez Jiménez.

También se ofrece la posibilidad de disfrutar de un recorrido por el pequeño museo que ofrece el centro para visitantes. Su horario de apertura es de 10h00 a 22h00 y el precio de entrada de 1 CUC.