La cueva fue hallada en 1920 por un campesino llamado Juan Díaz y desde entonces recibe numerosas visitas.

Dentro de la cueva aparecieron pinturas rupestres y también algunos restos arqueológicos procedentes de culturas cubanas precolombinas.

Por su interior discurre el río San Vicente y se puede recorrer un trecho de él en una lancha a motor.

Es un reclamo muy interesante para los turistas debido a que las formaciones geológicas de estalactitas y estalagmitas que se se pueden apreciar dentro de la cueva constituyen un precioso espectáculo.

La Cueva del Indio está iluminada, lo que permite admirarla en todo su esplendor